Home / Salud / El oleocantal, un componente del aceite de oliva virgen extra (AOVE), es capaz de matar las células cancerosas en muy poco tiempo

Un científico nutricionista de la Universidad de Rutgers y dos biólogos especializados en la investigación sobre el cáncer en el Hunter College de Nueva York han descubierto que un ingrediente presente en el aceite de oliva virgen extra (AOVE) es capaz de matar una variedad de células de cáncer en humanos, sin dañar las células sanas. El ingrediente es el oleocantal, un componente que rompe una parte de las células cancerosas, liberando enzimas que causan la muerte celular.

Paul Breslin, profesor de Ciencias Nutricionales en la School of Environmental and Biological Sciences, y David Foster y Onica LeGendre, del Hunter College, han demostrado que el oleocantal mata las células cancerosas en el laboratorio, rompiendo las vesículas que almacenan los residuos de dichas células. Los autores de la investigación han publicado sus descubrimientos en la revista «Molecular and Cellular Oncology».

La lucha contra el cáncer
Según el Informe 2014 sobre Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2012 se registraron más de 14 millones de nuevos casos de cáncer en todo el mundo y se produjeron alrededor de 8 millones de fallecimientos a causa de la enfermedad.

Aunque los científicos han descubierto que el oleocantal mata algunas células cancerosas, aún no está claro el modo en que esto ocurre. Breslin cree que el oleocantal podría dirigir una proteína clave en las células cancerosas que desencadena una muerte celular programada, conocida como apoptosis, y sobre esta hipótesis comenzó a trabajar con el resto de autores.

«Necesitamos determinar si esta hipótesis que manejamos es la correcta, es decir, si el oleocantal dirige esta proteína y provoca que las células mueran», ha manifestado Breslin. Tras aplicar oleocantal en las células cancerosas, Foster y LeGendre descubrieron que éstas comenzaban a morir de manera muy rápida –entre 30 minutos y una hora después de su aplicación–. Teniendo en cuenta que la muerte celular programada tarda entre 16 y 24 horas, los científicos se dieron cuenta que que había algo que estaba causando que las células muriesen antes de lo previsto.

El gran descubrimiento es que el oleocantal no daña de ninguna manera las células sanas. Simplemente, detiene sus ciclos vitales de manera temporal, «poniéndolas a dormir».

Fue LeGendre, químico, quien dio la respuesta: las células cancerosas estaban siendo matadas por sus propias enzimas. El oleocantal estaba perforando las vesículas que se encuentran dentro de las células y que son las que almacenan sus residuos –el «contenedor–, como lo llama Breslin, o el «centro de reciclado», como se refiere a él Foster–. Estas vesículas, conocidas como lisosomas, son mayores en las células cancerosas que en las sanas y contienen un montón de residuos. «Una vez que perforas uno de estos contenedores, el infierno se desata», asegura, de manera literal, Breslin.

El gran descubrimiento es que el oleocantal no daña de ninguna manera las células sanas. Simplemente, detiene sus ciclos vitales de manera temporal, «poniéndolas a dormir», como asegura Breslin. Después de un día, las células sanas continúan con sus ciclos.

Los investigadores dicen que el siguiente paso lógico es ir más allá de las condiciones de laboratorio y observar si el oleocantal es capaz de matar las células cancerosas y reducir los tumores en animales vivos. «Además, necesitamos entender por qué las células cancerosas son más sensibles al oleocantal que las sanas», finaliza Foster.

En cualquier caso, el futuro parece prometedor y es posible que un ingrediente del aceite de oliva contribuya de manera importante a la lucha contra el cáncer.

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