Home / Salud / El consumo, a largo plazo, de aceite de oliva reduce el riesgo de padecer diabetes

Los expertos en nutrición coinciden en afirmar que las grasas son necesarias para llevar a cabo una alimentación equilibrada, aunque la evidencia científica asegura que es muy importante elegir el tipo de grasa correcta para garantizar una buena salud y reducir el riesgo de padecer determinadas enfermedades, como es el caso de la diabetes.

De hecho, según un artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition, las dietas altas en grasas saturadas incrementan el riesgo de padecer diabetes tipo 2, mientras que la inclusión de grasas no saturadas, como es el caso del aceite de oliva, lleva aparejado un menor riesgo. El artículo se basa en los resultados del estudio PREDIMED, del que ya hemos hablado en alguna ocasión, para demostrar que las pautas de la Dieta Mediterránea, cuyo principal componente es el aceite de oliva, es mucho más eficaz para reducir el riesgo de diabetes que apostar por una dieta simplemente baja en grasas, en general.

El artículo busca concienciar a la sociedad americana, cuya dieta, por lo general muy alta en grasas saturadas, provoca que los casos de diabetes tipo 2 sean bastante frecuentes. Un 9,3% de la población (29 millones de personas) padecen esta enfermedad, que puede derivar en problemas cardiacos, derrame cerebral, ceguera e insuficiencia renal, según el Informe Nacional Estadístico sobre Diabetes 2014. Pero el problema no atañe sólo a Estados Unidos sino que se ha convertido en una alerta de salud en todo el mundo: la incidencia de diabetes en los adultos fue de 8,3% en 2013 a nivel mundial y se espera que llegue al 10% en 2035.

Estudio entre enfermeras norteamericanas
Por ello, investigadores de la Harvard Medical School, del Hospital Brigham and Women’s (ambos de Estados Unidos) y de dos universidades españolas (Rovira i Virgili y la Universidad de Navarra) han testado, de manera conjunta, la hipótesis que un mayor consumo de aceite de oliva a largo plazo podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes entre muchos ciudadanos del país norteamericano.

Para llevar a cabo el estudio los investigadores siguieron a dos grupos de estudio, el primero compuesto por 59.930 enfermeras de entre 37 y 65 años; y el segundo, compuesto por 85.157 enfermeras de entre 26 y 45 años. Ambos son dos grandes grupos de población base del NHS (Nurses Health Studies), al que se realizado un seguimiento durante 22 años. Este seguimiento consistía en cuestionarios sobre la frecuencia de consumo de alimentos, que se analizaban cada cuatro años. De este modo, se evaluó la ingesta de más de 130 alimentos de su dieta, incluyendo el aceite de oliva, que se estudiaba en dos categorías, como aderezo para ensaladas y el que se utilizaba en la preparación de alimentos.

Finalizado el estudio, los autores identificaron 5.738 casos de diabetes en el primer grupo y 3.914 casos en el segundo y arrojaron resultados interesantes, entre ellos, el hecho de que aquellas enfermeras que consumían más de una cucharada (8 gramos) de aceite de oliva diarios fueron las que menos riesgo de diabetes desarrollaron, en comparación con aquellas que no incluían el aceite de oliva en su dieta. Asimismo, por cada aumento de 8 gramos en el consumo diario de aceite de oliva, el riesgo de desarrollar diabetes se reducía en un 6%.

Esto, obviamente, no quiere decir que las recomendaciones pasen por consumir grandes cantidades de aceite de oliva ni que se pueda descuidar el resto de la alimentación. De hecho, el estudio también dejó claro que la pauta se cumplía en porcentajes mayores en aquellas personas que consumían aceite de oliva dentro de una dieta saludable.

Los riesgos de padecer diabetes se manifestaban de manera específica en aquellas personas que optaron por sustituir otras grasas, como la margarina, la mantequilla o la mayonesa, por aceite de oliva.

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