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“La dieta mediterránea tradicional reduce en un 30% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un accidente vascular cerebral o una muerte súbita en las personas con alto riesgo vascular”

El Doctor Ramón Estruch, Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clinic de Barcelona y profesor asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, es el Coordinador Nacional del estudio PREDIMED. Este estudio ha analizado en profundidad, durante varios años, los efectos de los hábitos alimentarios propios de la dieta mediterránea en la salud cardiovascular de los grupos de riesgo. En esta entrevista, el Dr. Estruch nos habla de los resultados del estudio y nos abre los ojos acerca de cómo nos alimentamos los españoles.

A grandes rasgos, ¿cuáles han sido las principales conclusiones del estudio PREDIMED?
El estudio PREDIMED ha evaluado los efectos de la dieta mediterránea tradicional en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular y demostrado con el mayor grado de evidencia científica que el retorno al patrón de alimentación que seguían los países mediterráneos en los años 60 y 70, es decir, la dieta mediterránea tradicional reduce en un 30% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un accidente vascular cerebral o una muerte súbita en las personas con alto riesgo vascular. Una protección similar a la que producen los mejores fármacos, las estatinas, pero sin los efectos secundarios que a menudo producen.

El estudio se ha centrado en la prevención de enfermedades cardiovasculares, pero qué otro tipo de enfermedades se pueden prevenir con la Dieta Mediterránea?
Existen estudios que señalan que la dieta mediterránea es útil para prevenir la diabetes, la hipertensión, los trastornos de lípidos, el síndrome metabólico, determinados tipos de cáncer y algunas enfermedades neurodegenerativas como el deterioro cognitivo y la propia enfermedad de Alzheimer.

¿Qué cifras sobre obesidad, en general, y obesidad infantil en particular manejamos ahora mismo en nuestro país?
Las cifras de obesidad en España son realmente alarmantes. Actualmente, se considera que más del 24% de la población española es obesa, un porcentaje superior a otros países europeos como Francia, Italia o Portugal, aunque no llegamos a alcanzar a Méjico o los Estados Unidos. Pero el problema realmente alarmante es la obesidad infantil, ya que algunas encuestas señalan que uno de cada tres niños españoles es obeso. Resulta evidente que debemos tomarnos más en serio este problema, si no el futuro que nos espera no es nada halagüeño.

¿En qué productos concretos se basa la Dieta Mediterránea en los que se ha centrado el estudio?
La dieta mediterránea se caracteriza por un consumo habitual de productos frescos y de proximidad. Ello implica el consumo de los alimentos propios del área mediterránea, que incluye un alto consumo de grasas (incluso superior al 40% de la energía total), principalmente en forma de aceite de oliva (mejor si es aceite de oliva virgen extra), un consumo elevado de cereales (mejor si son no refinados), fruta, verdura, legumbres y frutos secos; un consumo moderado-alto de pescado; un consumo moderado-bajo de carne blanca (aves y conejo) y productos lácteos, principalmente en forma de yogurt o queso fresco; un bajo consumo de carne roja y productos derivados de la carne; y un consumo moderado de vino con las comidas. Este patrón ha resultado ser el más saludable, ya que muchos estudios, entre ellos el PREDIMED, han demostrado que esta dieta evita la aparición y desarrollo de muchas enfermedades crónicas.

Aceite de oliva como fuente de grasa principal. ¿Qué tiene de especial y qué beneficios aporta?
Cuando se realiza una dieta baja en todo tipo de grasa, el propio organismo te lleva a aumentar el consumo de hidratos de carbono (azúcares), y ahora sabemos que un exceso de hidratos de carbono es perjudicial. Es preciso tomar algo de grasa, pero mejor grasa vegetal (insaturada) que animal (saturada). Con ello, además de las bondades los productos ricos en grasa vegetal, como, por ejemplo, el aceite de oliva o los frutos secos, se evita tomar otros alimentos no tan saludables, como los hidratos de carbono refinados. El aceite de oliva debería ser la principal fuente de grasa, pero si éste es aceite de oliva virgen extra mucho mejor. Los aceites “virgen extra”, además de aportar ácido oleico, aportan una gran cantidad de polifenoles. Estos compuestos bioactivos los sintetizan las plantas para luchar contra las agresiones físicas (el sol, por ejemplo) y también para combatir las plagas. Al tomarlos, los humanos, adquirimos parte de estos efectos protectores que tienen en las plantas. Finalmente, cabe señalar que, además de estas propiedades saludables, el aceite de oliva ayuda a comer otros alimentos muy saludables, como las verduras.

Al hablar de Dieta Mediterránea, ¿podemos decir que es “apta” para todos los públicos o beneficia más a unos segmentos de la población que a otros?
En el estudio PREDIMED, antes mencionado, hemos podido comprobar los beneficios de la dieta mediterránea en todos los escenarios analizados, varones y mujeres, personas con mayor y menor edad, diabéticos y no diabéticos, obesos y no obesos, hipertensos y no hipertensos, etc. De hecho, la dieta mediterránea ha sido “probada” por millones de personas a lo largo de la historia y hasta el momento no se ha referido ningún perjuicio.

¿Cómo son los hábitos alimentarios en España, en general? ¿Predicamos con el ejemplo? ¿Somos fieles seguidores de la Dieta Mediterránea?
Los españoles nos creemos que comemos bien y no es verdad. Estamos perdiendo la dieta mediterránea que hemos heredado de nuestros padres y abuelos al importar muchos hábitos propios de otras culturas, especialmente del mundo anglosajón. Cada vez una mayor población de los Estados Unidos está adquiriendo hábitos propios de la cultura mediterránea, mientras que nosotros adoptamos los suyos. “El mundo al revés”. Pero lo peor es que nos creemos que comemos bien. En el estudio PREDIMED, los participantes que tenían una media de edad cercana a los 70 años sacaban entre un aprobado alto y un notable bajo en una escala de adherencia a la dieta mediterránea tradicional. Seguro que si pasamos este cuestionario a españoles más jóvenes, los resultados serían mucho peores. Nos queda mucha labor por hacer, tanto a los médicos, enfermeros, nutricionistas, y dietistas, como a los medios de comunicación y, sobre todo, a las autoridades. Debemos aprender de los escandinavos, que han conseguido dar la vuelta a las estadísticas y han pasado a ser los países con mejor calidad de vida en las personas de la tercera edad.

¿Cree que las Administraciones e instituciones oficiales están fomentando de manera correcta estos hábitos?
Las Administraciones predican las bondades de la dieta mediterránea, pero deberían implicarse más y aportar más recursos, aunque todos somos conscientes de la situación económica actual. No obstante, dado el empeoramiento de nuestros hábitos alimentarios, deberíamos exigirles medidas más drásticas, como, por ejemplo, gravar más los alimentos poco saludables y fomentar (por ejemplo, bajando el IVA) los productos más saludables.

Cada año surgen nuevas dietas milagro, sobre todo acercándose el verano. ¿Qué se puede hacer para combatirlas?
Sabemos que las dietas milagro no existen y que las dietas muy estrictas (durante cortos espacios de tiempo) que se acompañan de grandes cambio de peso suelen acompañarse de un rebote del peso cuando se suspenden, fenómeno conocido como “yo-yo”. Parece más lógico aplicar medidas más saludables para perder peso como, por ejemplo, una dieta mediterránea baja en calorías. Con esta estrategia, la pérdida de peso es más progresiva y se sustenta más en el tiempo.

Tenemos entendido que hay un paso siguiente a PREDIMED, que sería PREDIMED Plus. ¿Qué novedades va a aportar este nuevo estudio?
El aumento de la incidencia de obesidad en España se atribuye a que estamos perdiendo la dieta mediterránea tradicional y también a la reducción de la actividad física. En resumen, estamos perdiendo el “estilo de vida mediterránea”. Conscientes de este problema, dentro del CIBER de Obesidad y Nutrición del Instituto de Salud Carlos III vamos a iniciar un nuevo estudio que denominamos PREDIMED Plus para demostrar que con una intervención con una dieta mediterránea hipocalórica (baja en calorías), más un programa de actividad física y una “terapia conductual” que nos enseñe a saber disfrutar y gozar de la vida se puede perder peso, reducir el perímetro de la cintura (obesidad abdominal) y, a más largo, plazo reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Todo un reto.

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