12 frutas exóticas para llenar de color nuestra mesa

La fruta es un alimento indispensable para llevar una vida saludable. Su aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales garantizan nuestro bienestar diario. Por eso es tan importante seguir las recomendaciones médicas y consumir cinco raciones de frutas y verduras al día. Ahora que hace buen tiempo, la variedad es mucho mayor y tenemos una amplia oferta para elegir, aunque, si quieres salir de lo tradicional y probar algo nuevo, hemos preparado una selección de frutas exóticas, procedentes de diferentes partes del mundo, que quizá no conozcas pero que, si tienes oportunidad, te animamos a que pruebes.

Pitaya
También conocida como “fruta del dragón”, la pitaya es una fruta procedente de Centroamérica, que se cultiva en países como México y Colombia. Existen dos variedades, la roja, con un alto contenido en vitamina C, y la amarilla. En el mercado, solemos encontrar la variedad amarilla en los primeros meses del año, mientras que la roja la encontramos en los meses centrales.

Podemos pedir ayuda a nuestro frutero sobre el grado de maduración de la pitaya aunque, como pista, os diremos que, en el caso de la variedad amarilla, sabremos que está madura cuando la piel adquiere ese tono amarillo, mientras que, en la variedad roja, serán las escamas de la piel las que, al volverse de color amarillo, nos indicarán que están el momento perfecto de consumo.

Además de tomarlas como al natural, las podemos incorporar a macedonias y a yogures. Además, por su exótico aspecto, son muy utilizadas como ornamento en coctelería.

Pitaya

Mangostán
También conocido como mangostino en algunos países, es una fruta con grandes propiedades antioxidantes, gracias a su alto contenido en vitamina C. También contiene altos niveles de potasio y de fibra. Es originaria de Asia y se cultiva, sobre todo, en China, Tailandia, Sri Lanka y Filipinas. También encontramos cultivos en Brasil y en Madagascar.

Madura todo el año, por lo que es fácil encontrarla en cualquier momento en fruterías especializadas, aunque su precio es bastante elevado. Se consume al natural, en batidos o, incluso, en ensaladas porque tiene un sabor dulce con un punto ácido. Si mezclásemos una nectarina, con una fresa y una piña nos daría un sabor aproximado al de esta fruta.

Mangostán

Rambután
O mamón chino, nombre por el que también se le conoce. Pertenece a la misma familia de los lichis, una fruta exótica que quizá nos sea más familiar. Su consistencia es similar a la de la uva, pero con un sabor más dulce. Procedente de Malasia, se cultiva también en India e Indonesia, en Australia y en Costa Roca y Ecuador.

También tiene un alto contenido en vitamina C y fibra. Resulta muy curiosa su piel, cubierta de una especia de espinas pilosas suaves, y cuenta con un hueso central. Se cultiva durante todo el año y se come al natural, en ensaladas, en compotas y mermeladas o se emplea para elaborar repostería.

Rambután

Kiwano
El kiwano también es conocido como melón africano o pepino cornudo, por los pinchos que tiene en la superficie y que se quitan fácilmente cuando el fruto está maduro, es decir, cuando la piel está de color naranja. En su interior encontramos una pulpa gelatinosa con pepitas verdes similares a las del pepino.

Procede del sur del continente africano, sobre todo de Namibia, Botswana y Nigeria, aunque el nombre kiwano lo adoptó cuando comenzó a cultivarse en Nueva Zelanda, desde donde se extendió a otras partes del mundo.

Es una fruta muy refrescante, con alto contenido en vitamina C y en potasio, que se come al natural (con una cuchara), en zumos y en productos de repostería. También se usa mucho en ensaladas (como si fuese un pepino) y en macedonias, junto a otras frutas más dulces.

Kiwano

Carambola
Probablemente, una de las frutas exóticas más bonitas. Por su forma, se conoce también como “fruta de estrella” y tiene mucho contenido en provitamina A, vitamina C, potasio, fósforo y fibra soluble. Su origen se encuentra en Indonesia y Malasia, aunque hoy en dúa se cultiva, sobre todo, en Tailandia, Sri Lanka, Brasil, Colombia y República Dominicana.

Cuando está madura, se vuelve de un color amarillo anaranjado y no es necesario pelarla para consumirla. Su sabor es ligeramente ácido y se usa, sobre todo, como elemento decorativo en postres y coctelería, aunque está muy rica también como parte de una salsa vinagreta.

Carambola

Yaca
Originaria de Indonesia, la yaca –también conocida como panapán o fruta de Jack– es una fruta de gran tamaño que puede llegar a alcanzar los… ¡35 kilos! Actualmente, los mayores cultivos se encuentran en Jamaica y en Brasil, aunque también podemos encontrar algunos en España, en la provincia de Málaga (en la conocida como Costa Tropical, una zona con un clima subtropical perfecto para el cultivo de variedades exóticas de fruta).

Su sabor, dulce y ligeramente ácido, es parecido al que saldría de mezclar mango y naranja y cuenta con un alto contenido en vitamina B1, calcio, hierro y ácido fólico. Se consume al natural, pero también, en algunos países, se prepara hervida y asada.

Yaca

Alquequenje
Con un nombre difícil de recordar (aunque en algunos lugares la conocen como uchuva), el alquequenje nos sonará porque nos lo han servido más de una vez como elemento decorativo en algún postre. Es una fruta redonda, pequeña, amarilla-anaranjada y dulce, que se suele servir con las pequeñas hojas que la rodean.

Su origen se encuentra en Sudamérica y es muy rica en provitamina A, vitamina C y fósforo. Como decíamos, se utiliza como ornamento en postres, aunque también se consume al natural y en mermeladas.

Alquequenje

Salak
El salak es conocido también como “fruto de la serpiente” y solo hay que ver su exterior para averiguar por qué. Sus escamas marrones le dan una apariencia de piel de reptil, aunque su pulpa es amarilla y de un sabor dulce, con un punto de amargor, parecido al de la piña.

Es una fruta con un gran potencial antioxidante, alto contenido en vitamina C, potasio y pectina. Su origen es incierto, aunque se cultiva en la isla de Java, Sumatra, Indonesia, Malasia y Tailandia. Precisamente en este último país, el salak se emplea para hacer curry.

Salak

Tomate de árbol
Conocido como tamarillo en algunos países de Sudamérica, de donde es originario, el tomate de árbol tiene un sabor agridulce y es perfecto para reducir el colesterol por su alto contenido en fibra soluble. También es muy rico en vitamina A, C, calcio, hierro y fósforo.

La variedad más habitual es de color rojo, con una piel muy fina y una pulpa similar a la del tomate tradicional.

Tomate de árbol

Ackee
El ackee es conocido como la fruta nacional de Jamaica, el país donde se cultiva. Si la vamos a consumir, hay que tener mucho cuidado ya que, cuando está verde, puede ser tóxica debido a su contenido en hipoglicina A (un gas potencialmente venenoso), que se disipa cuando madura y el fruto de abre como una flor. Cada uno de estos frutos contiene tres semillas negras rodeadas de una pulpa amarilla.

Es muy rico en ácidos grasos esenciales, así como en vitamina A, B y C, zinc, potasio, fósforo y calcio.

A pesar de ser una fruta, el ackee se usa, sobre todo, en platos salados. Tiene un sabor delicado y se suele hervir en agua o en leche. Si tenéis previsto viajar a Jamaica, no dejéis de pedir el desayuno más popular en este país caribeño: ackee con pescado salado.

Ackee

Kumquat
El kumquat es, probablemente, otra de las frutas exóticas más conocidas en nuestro país ya que, aunque su origen se encuentra en Asia (Japón y China), su cultivo es frecuente en España, además de en otros países, como Australia y Estados Unidos (Florida).

Es un cítrico muy rico en vitamina C, ácido fólico, potasio, magnesio, calcio y fibra. Se encuentra disponible todo el año y es de tamaño pequeño y sabor ligeramente ácido. Su piel es más delgada que la de la naranja, por lo que se come sin pelar, al natural, o como parte de macedonias, productos de repostería y mermeladas.

Kumquat

Mano de Buda
Y terminamos con otro cítrico muy curioso, la mano de Buda, una variedad del limón, pero con una forma muy especial. En realidad, sus “dedos” apenas contienen pulpa y su carne no es amarga ni ácida, sino dulce.

Visto así, nos puede parecer difícil de consumir, pero lo cierto es que se suele cortar en pequeñas rodajas para añadirlo a macedonias o ensaladas. También se usa rallado, en repostería; en mermeladas o confituras; y como elemento ornamental en cócteles.

Mano de Buda

Esta solo es una pequeña muestra de las frutas exóticas que podemos encontrar en fruterías especializadas y que nos permiten poner un punto original y de color en nuestras mesas. ¿Cuántas de ellas conocéis o habéis probado ya?

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