Home / Salud / Cómo recuperar las rutinas después de las vacaciones sin morir en el intento…

Sin apenas darnos cuenta terminó el mes de agosto y, con él, las ansiadas vacaciones, esas que llevábamos un año esperando y que han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Y si para los adultos resulta duro y empezamos a hablar de síndrome post-vacacional, imaginemos lo que será para los más pequeños, que han podido disfrutar de casi dos meses y medio de relax…

Durante las vacaciones abandonamos las rutinas del resto del año. Se descontrolan los horarios, la alimentación y las actividades diarias que tanto trabajo nos había costado mantener, como la práctica deportiva. Por eso, tras la vuelta al cole y al trabajo, tanto para niños como para adultos, recuperar de manera paulatina los hábitos alimentarios y el ejercicio físico, son imprescindibles para restablecer el ritmo de vida ordenado y saludable que llevábamos antes del verano.

Debemos empezar a ser rigurosos con la alimentación. Todos sabemos que el verano y las vacaciones están para cometer algunos excesos pero, si queremos volver a hacerlo el año que viene, tendremos que cuidarnos durante el resto del año. Es el momento de apostar por frutas, verduras y hortalizas a diario, beber más agua y tomar mayor cantidad de fibra. Tanto para niños como para adultos, el desayuno debe convertirse de nuevo en la comida más importante del día, ya que es la que nos va a aportar la energía necesaria para afrontar las horas más duras y de mayor trabajo. Deberemos incluir lácteos, cereales, fruta y un poco de aceite de oliva, por todos los beneficios que aporta al organismo.

Recuperar los biorritmos
Como decíamos, la falta de horarios durante las vacaciones, han descontrolado nuestros biorritmos y es el momento de volverlos a ajustar, con el fin de rendir al máximo. Toca recuperar los horarios de sueño y de descanso. Es importantísimo para todos, pero sobre todo para los niños. Para ellos, los expertos recomiendan también evitar el uso de ordenador y del televisor, al menos una hora antes de ir a dormir.

Psicológicamente, esta vuelta a la rutina también nos afecta en el ánimo, pero será menos duro si afrontamos la vuelta con una actitud optimista y entusiasta, buscando los aspectos más positivos de todo lo que hagamos, ya sea la vuelta al cole, al trabajo o a las costumbres del hogar. Y, por qué no, podemos planificar actividades gratificantes de cara al fin de semana o al tiempo libre que tengamos.

El ejercicio físico también nos va a ayudar. Como sabemos, la liberación de endorfinas durante la práctica de deporte, sea el que sea, es muy beneficioso para que nuestro cerebro y, por la tanto, nuestro cuerpo, se sienta mejor. Aunque sea un tópico, es el momento de volver al gimnasio, o de realizar actividades extraescolares con los niños. «Mens sana in corpore sano», ahora más que nunca.

Si nos ponemos pequeñas metas que ir alcanzando, antes de que nos demos cuenta habremos vuelto a nuestras rutinas saludables, que nos permitirán salir airosos de este nuevo «curso».

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