Salmonetes: color y sabor en nuestros platos

El salmonete es un pescado semi-graso muy apreciado por su valor nutricional,  delicada carne y su sabor. Entre septiembre y diciembre lo encontramos en plena temporada, por lo que es el momento ideal para consumirlo. Os contamos los mejores trucos a la hora de elegirlo, cómo conservarlo y qué recetas podemos elaborar con él.

El salmonete se consume desde la Antigüedad. Era un pescado muy apreciado por griegos y romanos, quienes llegaban a servirlo vivo en sus banquetes para que los comensales pudieran contemplar un curioso fenómeno que le caracteriza: el cambio de color. Y es que el salmonete, cuando está vivo, es de un color rosáceo, que torna a un tono rojo anaranjado una vez muerto.

Alto valor nutricional

El salmonete se caracteriza por su alto valor nutricional. Tiene un bajo contenido en grasa, apenas 4 gramos por cada 100 gramos de producto, y aporta ácidos grasos esenciales para el funcionamiento del organismo. Otro de sus valores reside en su alto contenido proteico, unos 20 g/100 g, así como en oligoelementos como el yodo, el hierro y el fósforo.

 

Más allá de estos valores, es un pescado muy apreciado en la cocina porque, a pesar de que tiene bastantes espinas, su carne es muy delicada y su sabor intenso, sobre todo si hablamos del salmonete de roca, que se diferencia del llamado salmonete de fango precisamente en esa intensidad de sabor.

Cómo elegir el salmonete y cómo conservarlo

Al igual que ocurre con otros pescados, para verificar la frescura de los salmonetes que vamos a comprar nos fijaremos en su piel, que debe ser brillante y de un color vivo. Su carne deberá ser firme y el abdomen tiene que estar intacto.

Su carne es particularmente fina y frágil, por lo que lo ideal es consumir los salmonetes lo más rápido posible y siempre antes de las 48 horas. Si no lo vamos a consumir, podemos congelarlo, aunque para ello, deberemos eviscerarlo y secarlo bien. A ser posible, lo envasaremos al vacío antes de proceder a su congelación. Si tenemos pensado consumir los salmonetes con una preparación cruda o semi-cruda, tendremos que pasar previamente por la congelación para evitar intoxicaciones por Anisakis.

Salmonete a la brasa

Los salmonetes en la cocina

Hay muchas maneras de preparar los salmonetes, pero es importante tener en cuenta que su carne es muy delicada, por lo que no debe someterse a cocinados largos.

Su sabor es perfecto para elaborar caldos y sopas de pescado, aunque lo habitual es encontrarlo en preparaciones al horno, a la plancha, frito, a la brasa o en papillote. Sin olvidar la elaboración de arroces, tanto secos como melosos.

Con los ejemplares de salmonete más grandes, podemos sacar los lomos para darles un golpe de calor en la sartén y acompañarlos de una salsa de pimientos ligeramente picante. También podemos introducirlos como ingrediente en ensaladas completas.

Salmonete en ensalada

Para terminar, un truco: si vamos a usar los lomos, lo mejor es ayudarnos de unas pinzas de depilar para eliminar todas las espinas y disfrutar aún más de su consumo.

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