Pepino: frescor en nuestros platos

El pepino es el mejor ejemplo de una verdura refrescante y, sobre todo en verano, es el aliado perfecto para contribuir a la hidratación, al tiempo que aprovechamos otras de sus propiedades, sobre todo, su bajo aporte de calorías y su valor como fuente de fibra. Para muchos, es el protagonista de las ensaladas, pero su papel no se queda ahí. Se trata de un producto muy versátil que podemos incluir en diferentes recetas. ¿Queréis saber cuáles?

El pepino, la hortaliza que llegó de Asia

El pepino, una hortaliza perteneciente a la misma familia que el melón y la calabaza, tiene su origen en el este del continente asiático (probablemente, en la India), donde se cultiva desde hace más de 3.000 años. A Europa llegó de la mano de los romanos.

Originariamente, era una hortaliza bastante amarga, debido a la presencia de cucurbitacina, un compuesto que puede ser tóxico a dosis altas. Sin embargo, el trabajo de selección que se ha ido realizando a lo largo de los años ha permitido obtener variedades en las que el amargor apenas es perceptible y que se suele acumular en el extremo más puntiagudo del fruto, de ahí que se recomiende quitarlo cuando lo vayamos a comer.

Diferentes variedades de pepino

En España estamos acostumbrados al pepino “patrio”, un fruto más corto, de un verde intenso y con una especie de pequeños pinchos a lo largo de su piel. Sin embargo, a lo largo del mundo existen muchas más variedades que, aunque proceden de la misma familia, los diferentes cruces han provocado diferencias en su aspecto.

Por ejemplo, el conocido como pepino holandés es mucho más alargado y con la piel muy fina y sin protuberancias. La variedad japonesa está decorada con surcos longitudinales. Y existe un pepino denominado “limón”, de forma redondeada y con la piel de color amarillo. Incluso encontramos una fruta exótica, denominada kiwano, conocido también como pepino cornudo , que procede de la misma variedad de planta.

pepino-hortaliza

Beneficios del pepino

Como decíamos al principio, el pepino es una hortaliza con un aporte calórico muy bajo debido a su alto contenido en agua (el 95%). Así, una ración de 100 g, apenas aporta 13 calorías, por lo que es un aliado perfecto para la pérdida de peso. Precisamente, su alto contenido en agua nos ayuda a eliminar toxinas del organismo. A su vez, es muy rico en fibra (sobre todo si se consume con la piel, que es muy recomendable) y aporta vitaminas de los grupos A, B, C y E, además de potasio, hierro, calco, fósforo y magnesio.

Algunos estudios le otorgan también la presencia de compuestos fenólicos que podrían tener un efecto antioxidante que ayudaría a retrasar el envejecimiento de nuestras células.

Cómo elegir el pepino y cómo conservarlo

Para elegir los mejores pepinos, estos deben estar firmes, con la piel bien verde y tersa. Descartaremos aquellos ejemplares que empiecen a estar blandos ya amarillear.

Por regla general, cuanto más pequeño es el pepino más sabroso suele estar ya que, en los ejemplares más grandes, podemos encontrarnos con unas semillas demasiado desarrolladas y, por tanto, más duras de lo deseable.

En el frigorífico, se puede conservar entre una y dos semanas en el cajón de las verduras. Si lo abrimos y no lo terminamos de consumir, o si queremos conservarlo ya cortado, lo protegeremos con film alimentario. Y hay que evitar guardarlo cerca de otras frutas (sobre todo, manzanas), ya que el etileno que desprenden pueden contribuir a incrementar el nivel de amargor.

como conservar pepino

Recetas con pepino

A la hora de comerlo, podemos optar por pelarlo o no. Si no lo hacemos, como adelantábamos, el aporte de fibra será bastante mayor. Además, es en la piel donde se encuentra gran parte de los nutrientes. También podemos optar por pelarlo “a medias”, es decir, quitar algunas tiras de piel y dejar otras. Solo en caso de algunos pepinos cultivados de manera más salvaje, nos podemos encontrar con que la piel aporte demasiado amargor, en cuyo caso puede ser conveniente pelarlos. También quitaremos los extremos, especialmente el más puntiagudo, ya que es donde se concentra dicho amargor.

El pepino puede llegar a ser un ingrediente bastante versátil en la cocina. Podemos comerlo crudo, tan solo cortado y con un poco de sal y aceite de oliva, o en láminas finas y zumo limón, a modo de “carpaccio”. Además, es tradicional su uso en ensaladas y en sopas frías, como el gazpacho o la sopa de pepino. Y puede ser un componente esencial de salsas frías, como el tradicional Tzatsiki griego (elaborado con yogur y pepino).

En Inglaterra, son muy típicos los sándwiches de pepino y su consumo estaba asociado a la aristocracia. En Japón, se utiliza como ingrediente de los makis, temakis y futomakis (diferentes rollos de alga y arroz, con pescado) y en China se añade a sopas calientes, junto a setas y alguna variedad de carne o pescado. Y hablando de platos calientes, se puede utilizar cocinado a la brasa, con aceite de oliva, como si se tratase de un calabacín. Las variedades más pequeñas se suelen utilizar para encurtir, con vinagre o una mezcla agridulce, y tomarlos como aperitivo.

recetas con pepino

En definitiva, el pepino es un producto muy saludable y versátil, ideal para incluir este verano en la dieta.

 

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