El desayuno, básico para mantener unas arterias sanas

El papel del desayuno sobre la salud cardiovascular es fundamental, ya que desayunar poco –o no hacerlo– duplica el riesgo de padecer lesiones arteriales y, por tanto, de padecer enfermedades cardiovasculares, independientemente de la presencia de otros factores de riesgo, como el tabaco, el colesterol alto o el sedentarismo. En otras palabras, saltarse el desayuno podría servir como marcador de hábitos alimenticios y de un estilo de vida poco saludable.

Así lo asegura el estudio PESA (Progression and Early Detection of Atherosclerosis – Progresión y Detección Temprana de la Ateroesclerosis), que ha llevado a cabo un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), en colaboración con el Banco Santander, y cuyos resultados se han publicado en The Journal of American College of Cardiology (JACC). La investigación ha estado liderada por Valentín Fuster, Director General del CNIC.

El PESA es un estudio que incluye a 4.000 personas de edad intermedia, que son controlados a largo plazo para conocer la prevalencia y la progresión de este tipo de lesiones arteriales. Para ello, se tienen en cuenta sus hábitos alimentarios, su actividad física, los biorritmos, las características psicosociales y la exposición a contaminantes ambientales. Las conclusiones son claras: el desayuno tiene un impacto significativo en la salud cardiovascular y saltárselo es un marcador de un comportamiento alimenticio global poco saludable que está asociado con una mayor prevalencia de aterosclerosis generalizada.

Un café no es suficiente para mejorar la salud cardiovascular
El objetivo de este estudio ha sido asociar los diferentes patrones de desayuno y los factores de riesgo cardiovasculares para determinar si saltarse esta comida del día podía asociarse con un mayor riesgo de padecer aterosclerosis en una población sin antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Desayuno saludable

Para ello, se dividió al grupo de estudio en tres: en el primero, un 20% de los participantes tomaba un desayuno con alto valor energético (el equivalente a más del 20% de las calorías diarias en una dieta normal); en el segundo, un 70% tomaba un desayuno de bajo valor energético (entre el 5 y el 20% de las calorías diarias recomendadas); y en el tercero, un 3% desayunaba poco o nada (menos de un 5% de las calorías diarias), invirtiendo apenas 5 minutos en el desayuno y bebiendo solo un café o un zumo de naranja, o bien omitiéndolo por completo.

Los investigadores observaron que la presencia de placas en las arterias (depósitos de sustancias grasas en el interior de las mismas) era hasta 1,5 veces superior en el grupo que se saltaba el desayuno y, además, presentaban 2,5 veces más afectación en diferentes regiones del cuerpo (arterias carótida y femoral, aorta y coronarias), comparado con el grupo del desayuno más energético. “Y ello independientemente de la presencia de factores de riesgo cardiovascular y hábitos de vida poco saludables”, tal y como ha explicado la Dra. Irina Uzhova, investigadora del CNIC y primera autora del trabajo.

De este modo, la investigación viene a sumarse a otros estudios poblacionales han demostrado que desayunar bien está relacionado con un menor peso, una dieta más saludable y un menor riesgo de desarrollar factores de riesgo cardiovascular como colesterol elevado, hipertensión o diabetes.

¡Recordadlo la próxima vez que vayáis a saltaros la comida más importante del día!

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