La calabaza, la colorida reina del otoño

¡Otoño! Es hora de disfrutar del sabor y de todos los beneficios que aporta la calabaza, en forma de cremas, guisos o, por qué no, postres. Conoce mejor la hortaliza reina de estos días.

Originaria de América central y Sudamérica, la calabaza se cultiva desde hace siglos por los pueblos autóctonos de ese continente. En Europa fueron los conquistadores quienes introdujeron su cultivo y la costumbre de utilizarla en la cocina. El trabajo de selección, a lo largo de muchos años, ha dado como resultado una gran cantidad de variedades, que presentan diferentes formas, tamaños y colores, algunas de las cuales pueden llegar a alcanzar los 100 kilos.

Aunque existen variedades de verano, las que más utilizamos en nuestras recetas son las conocidas como variedades de invierno, con una menor proporción de agua en su carne y una corteza más dura. Dentro de las de invierno, encontramos variedades como la banana –más alargada–, la de cidra –con una piel exterior verde–, la potimarron (también conocida como Kokaido) –con forma de pera–, la calabaza de peregrino (o de vinatero) –con una curiosa forma de recipiente, o la calabaza confitera, que es la se utiliza para hacer cabello de ángel.

Cómo elegirlas y conservarlas
Tratándose de calabazas de invierno, lo recomendable es escoger aquellos ejemplares que estén más maduros. ¿Cómo sabemos cuáles son? Pues aquellos que tengan la piel más gruesa y dura.

Escogeremos los que estén firmes, sin golpes y con la piel entera. Es conveniente que tenga un peso sustancioso, en relación con su tamaño, porque eso significará que su carne es más firme.

A la hora de conservarla, no es necesario que esté en la nevera si no la hemos cortado. Las variedades de invierno, precisamente por tener esa piel más gruesa, se pueden conservar en perfectas condiciones durante meses. En la medida de lo posible, mantendremos el pedúnculo (el rabito de la parte superior) para evitar que pierdan humedad y se conserven durante más tiempo.

Antioxidantes en su carne… y en sus semillas
La calabaza se caracteriza por ser muy rica en antioxidantes, compuestos que protegen las células del cuerpo de los daños causados por los radicales libres. De este modo, su consumo es beneficioso para prevenir enfermedades cardiovasculares, de ciertos tipos de cáncer y de otras enfermedades asociadas al envejecimiento celular.

Además, cabe destacar que los antioxidantes no se encuentran solo en la carne de la calabaza sino también en sus semillas, así que… ¡date un capricho y disfruta de una sesión de peli y pipas de calabaza!

Calabaza

Dentro de estos compuestos antioxidantes destacan los betacarotenos que, además, ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema inmunitario. Asimismo, son ricas en luteína y zeaxantina, dos compuestos antioxidantes de la familia de los carotenoides que se acumulan en la mácula y en la retina del ojo, protegiéndolos del estrés oxidativo que podría causarles daños. Así pues, comer calabaza es una manera estupenda de prevenir la degeneración macular y las cataratas.

La calabaza también es una excelente fuente de vitamina A, fundamental para el correcto desarrollo y cuidado de huesos y dientes, así como de la piel. Y contiene hierro, manganeso, cobre, vitamina B2, ácido pantoténico, vitamina B6, vitamina C y folatos.

Usos culinarios
La calabaza resulta un alimento muy versátil en la cocina, desde cremas y purés hasta guisos y potajes, pasando por risottos, asados o menestras de verduras. Los asiáticos la incluyen como ingrediente fundamental en sus tempuras y, por supuesto, se utiliza como ingrediente en tartas, pasteles, cremas dulces y el mencionado cabello de ángel, un relleno exquisito de muchas preparaciones de repostería.

Crema de calabaza

La calabaza la podemos hornear, cortadas en trozos, a 180 grados durante una hora y media o 2 horas, y acompañarla de especias y hierbas aromáticas para tener un primer plato delicioso. Aunque también podemos hervirla o hacerla en el microondas, si no disponemos de mucho tiempo.

Especias como el perejil, el jengibre, el ajo, la nuez moscada, la albahaca o el clavo de olor maridan perfectamente con la calabaza, así que… tenedlo en cuenta a la hora de preparar vuestros platos con este ingrediente.

Y, por supuesto, no olvidemos las semillas, que podemos sacar, limpiar y hornear para disfrutar de unas deliciosas pipas de calabaza caseras.

Calabaza asada

En definitiva, esta reina del otoño es un vegetal muy fácil de cocinar, versátil y delicioso que, además, nos aporta múltiples beneficios. Animaos a comprarla y cocinarla o, por qué no, quizá podáis usarla como elemento decorativo en vuestra próxima fiesta de Halloween.

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