Ajos tiernos, un clásico de la primavera para aromatizar nuestros platos

Con la llegada de la primavera podemos disfrutar en nuestros platos del peculiar sabor que aportan los ajos tiernos, también conocidos como ajos frescos o ajetes. ¿Qué son? ¿Qué propiedades aportan? ¿Cómo elegirlos? ¿Cuál es el mejor modo de conservarlos? Hoy vamos a conocer mejor este vegetal tan versátil.

En realidad, el ajete es un brote de ajo joven cuyos “dientes” aún no se han formado. Tiene un sabor muy característico, más suave y menos picante que el de los ajos, pero muy aromático. Además, a diferencia del maduro, en el ajete podemos consumir también parte del tallo, que aporta frescura a las recetas.

Beneficios de su consumo

Antiséptico, antiinflamatorio, antioxidante e, incluso, antialérgico… el ajo tierno comparte propiedades saludables con su hermano mayor.  Sus ácidos fenólicos funcionan como un poderoso antiséptico para el sistema digestivo y es muy bueno para fortalecer el aparato respiratorio.

Además, se ha estudiado su efecto fluidificante en la sangre, así como su capacidad para disolver pequeños coágulos. Sus principios activos ayudan a dilatar las arterias, lo que resulta muy beneficioso para combatir ciertas enfermedades cardiovasculares.

Sus beneficios no terminan ahí, ya que una sustancia que encontramos en su composición, la alicina, tiene propiedades antibióticas, por lo que su consumo resulta ideal cuando estamos resfriados.

Elegir y conservar los ajos tiernos

Los ajos tiernos o ajetes se caracterizan por tener un tallo verde comestible y por el color de su bulbo, que puede ser blanco o rosado. A primera vista se parecen bastante a las cebolletas y a los puerros, ya que pertenecen a la misma familia, pero su aroma y sabor son completamente diferentes.

La mejor temporada va desde abril a junio. Cuando vayamos a comprarlos, procuraremos elegir los ejemplares que tengan el tallo fresco, sin hojas amarillentas, ya que serán más frescos. Para cocinarlos, solo hay que quitar la primera capa, como hacemos con los puerros.

A la hora de conservarlos, hay que procurar dejarlos en un sitio fresco, protegidos de la luz. De ese modo pueden aguantar hasta una semana. También podemos limpiar los ajos tiernos, trocearlos y congelarlos en una bolsa cerrada, que nos permitirá utilizarlos en nuestros platos más adelante.

Arroz con ajetes

El uso de los ajetes en la cocina

Uno de los usos más extendidos de los ajos tiernos son los revueltos y las tortillas. Combinados con espárragos verdes y con puerros se han convertido en un clásico de las recetas con huevos. Pero no olvidemos que es un producto muy versátil que podemos utilizar en multitud de platos.

Son ideales en recetas de verduras asadas, en salteados elaborados en wok, a la plancha o a la brasa, en caldos y guisos y aportar un sabor ideal a los arroces de verduras. También se pueden utilizar en salsas para pastas. Y los podemos confitar en un buen aceite de oliva y conservarlos en un frasco de cristal para ponerlos como aperitivo. Además, podéis utilizarlo crudo, en ensaladas, ya que, como decíamos, tiene un sabor mucho más suave que el del ajo.

Sea cual sea la receta elegida, os recomendamos disfrutar esta primavera de recetas elaboradas con ajo tierno.

Además, puedes condimentar tus platos con aceite de ajo.

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