5 errores que cometemos cuando cocinamos pescado

El pescado es uno de los productos más delicados a la hora de cocinar y cualquier error o mala práctica puede arruinar el resultado final. Hoy hacemos un recorrido por los principales errores que cometemos cuando cocinamos pescado. Atento, porque seguro que cometes más de uno.

1. Cocinar el pescado nada más sacarlo del frigorífico.

Es un error que cometemos a menudo: llegamos de la pescadería, colocamos el pescado en el frigorífico y lo sacamos justo cuando lo vamos a cocinar. Al igual que sucede con la carne, el pescado necesita un tiempo de reposo a temperatura ambiente. Si no lo hacemos, lo que vamos a conseguir es que, debido a ese cambio de temperatura, se produzca una excesiva cocción en la parte exterior, mientras que el interior quedará crudo. Los expertos recomiendan dejar el pescado fuera de la nevera, sobre un paño, durante unos 15 minutos antes de cocinarlo.

2. No secar el pescado antes de cocinarlo.

Sobre todo cuando lo cocinamos abierto o cortado en rodajas, es importante secar el pescado después de lavarlo. El motivo es permitir que penetre mejor el calor para su cocinado y que pierda menos jugos. Además, en caso de que vayamos a rebozarlo, conseguiremos una mejor adherencia de la harina y, por lo tanto, un rebozado más homogéneo.

3. Cocinar en exceso el pescado.

La carne del pescado es muy delicada y, si nos pasamos con la cocción, el resultado será un producto seco en el que incluso el sabor se verá comprometido. Lo ideal es ponerlo a cocinar por el lado de la piel (cuando se trata de lomos de pescado) para que el interior no supere los 60-70ºC. También hay que tenerlo en cuenta cuando preparamos pescado al horno, para no optar por temperaturas demasiado altas ni tiempos largos.

4. A la plancha o asado, la sal después.

Si vamos a preparar nuestro pescado a la plancha o asado, lo mejor es incorporar la sal una vez finalizado el cocinado. Una vez más, su comportamiento es similar al de la carne y la incorporación de sal previa hará que nuestro pescado pierda sus jugos. La única excepción será cuando vayamos a rebozar el pescado en harina para freírlo, en cuyo caso sí que añadiremos la sal en crudo.

Cocinar-salmón

5. Descartar cabezas, piel y espinas.

Muchas personas descartan la cabeza y las espinas del pescado, algo que, en la práctica, puede suponer desperdiciar hasta el 70% del mismo. Se trata de partes del pescado que aportan mucho sabor a caldos y guisos, con los que podemos preparar nuevas recetas. Además, la piel se puede freír en aceite de oliva muy caliente para obtener una especie de “torreznos” de pescado.

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