5 alimentos de otoño que no pueden faltar en nuestra cocina

Con la llegada de los primeros fríos del otoño empiezan a cambiar nuestras preferencias en la cocina, dando paso a los platos de cuchara y otras recetas que nos ayudan a afrontar mejor la nueva temporada. Nuevos colores y sabores llegan a nuestras mesas de la mano de algunos alimentos de otoño que no pueden faltar en nuestra lista de la compra.

1. Calabaza.

Poco calórica, fuente de vitamina A, rica en antioxidantes y en fibra, la calabaza es uno de los ingredientes imprescindibles del otoño. Sus nutrientes ayudan a mejorar ciertas funciones del sistema inmunitario, reforzándolo y ayudándonos a afrontar mejor las enfermedades asociadas a esta temporada, como resfriados y gripes.

 

Con ellas podemos elaborar cremas y purés, utilizarla como guarnición en guisos o, simplemente, cocerla al horno para acompañar diferentes carnes y pescados, rociada con aceite de oliva.

 

Las variedades de invierno, que se caracterizan por tener la piel más dura, se conservan muy bien durante semanas, siempre fuera de la nevera en un lugar fresco y seco, ya que la humedad acelera su deterioro.

2. Setas y hongos.

Aunque hay otras épocas del año en las que podemos encontrar variedades de setas y hongos, asociamos el otoño a la recolección de algunas de las más conocidas, como Boletus, Rebozuelos o Níscalos.

Setas y hongos

Lo que caracteriza a casi todas las variedades de setas y hongos es que aportan muy pocas calorías, por su alto contenido en agua, pero son fuente de fibra, vitaminas del grupo B y minerales como fósforo y potasio, imprescindibles para el organismo.

 

Se pueden degustar crudas, cortadas en finas láminas, y aliñadas con un buen aceite de oliva y un poco de limón, pero también cocidas, salteadas y gratinadas al horno. Son un relleno perfecto para carnes asadas y se pueden usar también para hacer cremas y revueltos, así como otros guisos, por ejemplo, platos de cuchara elaborados con legumbres que tanto apetecen cuando llega el frío.

Son un producto delicado, por lo que es conveniente consumirlo cuando antes y no guardar en la nevera más allá de unos días.

Si te gustan las setas tanto como a nosotros, te proponemos cinco recetas que debes probar:

  1. Conejo guisado con patatas y setas
  2. Estofado de ternera con setas
  3. Canelones de langostinos y setas
  4. Crema de setas
  5. Croquetas de setas

3. Carnes de caza.

Las carnes de caza son cada vez más apreciadas por muchos consumidores y, en otoño, pasan a formar parte de muchas recetas. Tal y como recogen fuentes de la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza, este tipo de carne cuenta con una esencia propia, es noble, 100% natural, auténtica, y respetuosa con el entorno. Y no solo eso, sino que cuenta con interesantes características nutricionales.

carne de codorniz asada

Por ejemplo, si hablamos de caza mayor, el jabalí tiene un sabor delicioso, y es muy bajo en calorías y en colesterol. El ciervo cuenta con una carne magra y rica en proteínas. Y el corzo es muy sabroso y consistente, ideal para asados y guisos. Por su parte, ya hablando de caza menor, tanto la perdiz como la codorniz, el conejo o la liebre, son carnes muy bajas en grasas y calorías.

 

Algunas carnes de caza se utilizan, como hemos adelantado, en guisos y asados, por su consistencia. Las procedentes de variedades más pequeñas también se cocinan a la plancha, al ajillo con aceite de oliva o se emplean para elaborar escabeches de carne.

4. Membrillo.

Los membrillos son, junto con los cítricos, las manzanas, las peras y las uvas, una de las frutas más características de esta época, con una particularidad añadida: no se suele comer en crudo. Su textura, bastante áspera, hace que no sea agradable en boca, razón por la cual se cocina.

Membrillo

El membrillo es rico en fibra vegetal, fundamentalmente pectina, que contribuye a reducir el colesterol en sangre. Aunque en crudo tiene bastante vitamina C, al aplicarle calor esta se destruye. Lo que sí se mantiene es su contenido en potasio, muy importante para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Lo más habitual es consumir membrillo en forma de mermelada, confitura, gelatina o carne de membrillo. En algunos países del norte de África lo cuecen y lo añaden a platos tradicionales, como el tajine.

5. Boniato.

Con un gran contenido en fibra y un índice glucémico mucho más bajo que su pariente, la patata, el boniato (también conocido como batata) es otro de los clásicos del otoño. Rico en carotenoides, es muy beneficioso para luchar contra los radicales libres y prevenir el envejecimiento. Además, su contenido en antocianos mejora las funciones del hígado.

Boniato

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