Queso y aceite de oliva, un maridaje perfecto

Son dos de los alimentos más representativos de la Dieta Mediterránea, tienen miles de años de historia a sus espaldas y, sin ellos, no se podría entender una gastronomía como la española. Hablamos del queso y del aceite, dos productos que, juntos, forman un maridaje perfecto y representan un placer para los sentidos.

Tanto es así que “Aceites de Oliva de España” (Interprofesional del Aceite de Oliva Español) ha querido poner de relieve el valor de estos productos de manera conjunta y buscar qué variedades de aceite de oliva logran potenciar el perfil aromático de diferentes tipos de queso. En definitiva, se trata de buscar cuáles son los maridajes entre ambos productos que nos dejarán –nunca mejor dicho– con la boca abierta.

Los primeros maridajes de aceite de oliva y queso nacieron de la propia necesidad de prolongar la vida útil de este último. En un momento en el que no existían los sistemas de refrigeración actuales, la inmersión del queso en aceite de oliva era el modo perfecto de disponer de este producto durante mucho más tiempo. Lo que nació de la necesidad, finalmente se convirtió en un producto buscado, quesos en aceite de oliva muy aromáticos y jugosos, que potenciaban las propiedades de ambos productos.

¿Cuáles son las variedades de aceite de oliva que maridan mejor con los quesos más representativos?

Comenzamos por los quesos azules, ácidos y con un ligero picor. Para estos quesos, los matices de manzana y plátano de los aceites de la variedad arbequina son perfectos. Su dulzor marida perfectamente con unos quesos con un sabor intenso y una fuerte personalidad.

Uno de los quesos más representativos de España, tanto dentro como fuera de sus fronteras es el queso manchego. Su elaboración, con leche de oveja de raza manchega, le confiere un sabor ligeramente ácido, fuerte y muy sabroso, que se transforma en picante cuando el queso está muy curado. Por eso, si le añadimos los aromas de fruta verde, manzana y el ligero picor de los aceites de oliva virgen extra de variedad cornicabra, el resultado es inmejorable.

¿Habéis viajado alguna vez hasta Extremadura? Si es así, seguro que en Cáceres habéis probado su famosa Torta del Casar. La utilización de cuajo de origen vegetal dota a las tortas de leche de oveja de unos aromas lácticos y vegetales, así como un sabor intenso y ligeramente amargo. Todo ello se potencia si le añadimos las notas de hierba fresca, almendra y el ligero picor que aportan los aceites de oliva de la variedad hojiblanca.

Y, para finalizar, si sois amantes de los quesos de cabra, de gran mantecosidad y aromas suaves y lácticos, la elección perfecta es un aceite de la variedad picual. La baja acidez de estos quesos, un picor moderado y un ligero sabor salado maridan a la perfección con el amargor y las notas de frutado verde, tomatera, higuera y olivo de estos aceites.
¿Y vosotros? ¿Con qué maridaje os quedáis?

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