Otoño: consejos para comprar los mejores productos de temporada

Con la globalización de los mercados, nos hemos acostumbrado a encontrar en los supermercados prácticamente todos los alimentos en cualquier momento. Otoño es la mejor época para disfrutar de sabrosas granadas, castañas, calabazas o setas, no pierdas la oportunidad. Apostar por los productos de temporada tiene beneficios muy positivos, tanto para la salud como para el medio ambiente e, incluso, para nuestra cartera. Estas son las cuatro ventajas principales:

1. Por su sabor: los productos de temporada se encuentran en su mejor momento. Por ejemplo, en el caso de las frutas y verduras, se han respetado los tiempos de maduración y recolección y conservan todas sus cualidades organolépticas. Además, al recogerlos a su debido tiempo, su aporte nutricional es óptimo.

2. Por su precio: al producirse mayor cantidad de productos, hay más oferta y su precio baja.

3. Por ser más respetuosos con el medio ambiente: al consumir productos de temporada, es más probable que se trate de productos locales, con el consiguiente ahorro de transporte y energía.

4. Se adaptan a las necesidades nutricionales: la naturaleza es sabia y los productos que nos da se adaptan a las necesidades nutricionales que tenemos en cada momento del año. Por ejemplo, los cítricos que recolectamos en otoño tienen grandes cantidades de vitamina C, importantísima para la prevención de las infecciones respiratorias (resfriados y gripe) tan comunes en esta época del año.

Castañas en otoño
Consejos a la hora de comprar productos de otoño
Dicho esto, vamos a daros unos consejos para que, a la hora de hacer la compra, podáis elegir los mejores productos de la temporada otoñal. Granadas, calabazas, setas, castañas o mandarinas serán algunos de los productos que formen parte de nuestra cesta, pero… ¿cómo saber cuáles son los mejores?

Granadas: una de las frutas por excelencia del otoño son las granadas. Su alto poder antioxidante las convierte en un alimento perfecto para esta época del año. A la hora de comprar las granadas, tendremos que fijarnos en su peso y escogeremos aquellas que pesen más. Es un síntoma de que están maduras y de que sus frutos al alcanzado el punto óptimo de jugo. Además, observaremos la piel y escogeremos aquellas que la tengan más firme y suave, sin grietas. A la hora de conservarlas en casa, la granada es un fruto que puede mantenerse a temperatura ambiente durante varios días, sin necesidad de frigorífico.

GranadasCalabazas: existen variedades de verano y variedades de otoño/invierno y todas ellas son ricas en carotenos, antioxidantes, vitaminas A y C, ácido fólico, fibra y potasio. A la hora de comprar las variedades de los meses fríos, deberemos elegir las que tengan la corteza más gruesa, ya que son las que están más maduras y listas para su consumo. También buscaremos aquellas que tengan la piel más firme y uniforme y que pesen más en relación a su tamaño. Por cierto, el hecho de que la corteza sea más gruesa permite que, en esta época del año, las calabazas se conserven en mejores condiciones durante más tiempo.

Calabazas de otoño
Setas: otro de los clásicos del otoño. Si vivís en zonas donde se producen, podéis salir a buscarlas mientras paseáis por el campo, eso sí, siempre teniendo cuidado y conociendo bien las diferentes variedades para no consumir ninguna venenosa. Si vais a comprarlas al supermercado, tendréis que fijaros en que estén enteras, sin humedad y que no estén arrugadas ni pegajosas. Hay que tener en cuenta, además, que las setas silvestres se agusanan con facilidad (sobre todo algunas variedades, como el Boletus o el Níscalo) por lo que, si las compráis a granel, pedid que os abran alguna para comprobar que se encuentran en buen estado. Para transportarlas a casa, procurad no hacerlo en bolsa de plástico; utilizad mejor una de papel. Y hay que consumirlas enseguida porque se deterioran muy rápido. A la hora de limpiarlas, mejor con un paño húmedo que debajo del grifo (salvo excepciones, en caso de que tengan mucha tierra). Eso sí, nunca las sumerjáis en agua, ya que perderán gran parte de su aroma y sabor.

Boletus
Castañas: si hablamos de otoño, lo asociamos rápidamente con el olor de las castañas asadas. Cuando vayáis a comprarlas, escoged las más grandes y con forma redondeada y rechazad las más pequeñas, las que tienen pequeños agujeros (pueden tener gusanos) y las planas. Igual que ocurre con las setas, no conservéis las castañas en bolsa de plástico porque se echan a perder más rápido. Ponedlas sobre papel, en un lugar fresco y seco, donde no les de la luz ni el calor. Y si queréis guardarlas peladas, el mejor método para quitar la piel interior es el escaldado. En agua hirviendo, se cuecen durante un par de minutos y, a continuación, se les echa agua fría para cortar la cocción. De ese modo, será muy fácil quitarles la piel.

Mandarinas: ya estamos en temporada de mandarinas y su aporte de vitamina C es perfecto para luchar contra los resfriados. Elegid las que tienen la piel firme, sin marchas, ni cortes ni partes blandas. El color no es un indicativo fiable de su grado de dulzor. Y son mejores las que pesan más en relación a su tamaño, ya que contienen más zumo. Si las encontráis con hojas aún verdes, es síntoma de que son frescas. Para conservarlas, mejor un lugar fresco y seco, y consumirlas antes de una semana.

Mandarinas
Uvas: cuando compréis uvas fijaos bien en que los racimos sean macizos y los granos estén firmes y con la piel lisa. El mejor método para comprobar que se encuentran en sus mejor momento es agitar suavemente el racimo: si los granos no se desprenden, incluirlo en vuestra cesta. En casa, se pueden conservar en el frigorífico unas dos semanas, aunque también se pueden tapar con una bolsa de papel y colgarlas hacia abajo.

Alcachofas: terminamos este repaso por los productos de temporada con las alcachofas. En este caso, a la hora de comprar, buscaremos las más pesadas y compactas, aquellas que tienen las hojas apretadas y duras y el tallo firme. Evitaremos las que tienen las hojas blandas o que se empiezan a abrir porque es señal de que no son frescas. En el frigorífico, se pueden conservar una semana, sin cortar el tallo ni las hojas exteriores.

Alcachofas

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