La Actividad Física Equivalente para luchar contra la obesidad

¿Sabes cuántas calorías necesitas para quemar esos bombones que te has comido de postre? ¿O la comilona de la fiesta del fin de semana? ¿Sería suficiente con subir y bajar las escaleras de casa varias veces al día o con ir a trabajar andando? Conocer la Actividad Física Equivalente de la ingesta de productos hipercalóricos podría contribuir a concienciar a la población y convertirse en una herramienta más en la lucha contra la obesidad.

El gasto siempre dependerá de cada personas, de su altura y de su peso, pero, por ejemplo, ¿sabíais que limpiar el hogar puede quemar entre 400 y 500 calorías por hora? ¿O que subir y bajar escaleras consume entre 400 y 500 calorías por cada media hora? Las actividades cotidianas que llevamos a cabo durante nuestra jornada son importantísimas a la hora de equilibrar el consumo energético. Caminar a ritmo rápido (6 km/h) puede quemar entre 300 y 400 calorías y, si apretamos un poco más el paso (hasta los 7,5 km/h) gastaremos entre 400 y 500 calorías. Si sois de los bailones de la familia, que sepáis que es una actividad con la que se queman más de 300 calorías por hora.

Hasta viendo la tele o besando a tu pareja consumimos calorías (en torno a unas 70 calorías por hora en ambos casos, aunque… quizá el segundo sea más placentero). Y, por supuesto, durmiendo correctamente: gastamos casi 500 calorías si dormimos las 8 horas recomendadas. Con la realización de las actividades cotidianas, como pasear al perro, subir escaleras o hacer la limpieza también consumimos calorías.

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La concienciación de la sociedad actual sobre este problema se ha convertido en una prioridad para todos los estamentos implicados en la lucha contra la que ya se venido a denominar “epidemia del siglo XXI”. Gobiernos, empresas de alimentación, de distribución, médicos y nutricionistas, educadores… todos trabajan con el fin de aportar su granito de arena para reducir unas cifras que se han incrementado de manera escandalosa en los últimos años y fomentar un estilo de vida saludable.

La última aportación, propuesta por diversos organismos sanitarios públicos, es la inclusión de la “Actividad Física Equivalente” (AFE) en el etiquetado nutricional de los alimentos, como un modo más de sensibilizar a los consumidores sobre el aporte energético que van a realizar.

¿Qué debemos encontrar en el etiquetado?
Aunque muchos ya lo están haciendo, a partir del próximo 13 de diciembre, todos los productores de alimentos están obligados a informar de las características de los productos a través de un correcto etiquetado. Así, el consumidor podrá conocer el valor energético y la composición de ciertos nutrientes por cada 100g o 100mL de producto. Obligatoriamente, deberán incluir las grasas, los hidratos de carbono (entre ellos, los azúcares), las proteínas y la sal. De manera voluntaria, pueden indicar también la cantidad de fibra, vitaminas, minerales y grasas saturadas, poliinsaturadas y monoinsaturadas.
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Pero, además de todo esto, algunos organismos sanitarios, entre ellos la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), abogan, como decíamos, por incluir también la “Actividad Física Equivalente” (AFE) en ese etiquetado.

“La AFE aparecería como una serie de símbolos que muestran la relación entre las calorías contenidas en un producto y el ejercicio físico equivalente en gasto energético. Disponer de esta información mediante un símbolo fácilmente comprensible, podría reducir el consumo de alimentos hipercalóricos, así como fomentar el desarrollo de actividad física entre la población general”, ha manifestado el Dr. Francisco Botella Romero, uno de los responsables del Área de Nutrición de la SEEN.

Esto no quiere decir que haya que demonizar los productos que forman parte de la base de una dieta equilibrada sino concienciar sobre la ingesta calórica que representan los “caprichos” que los consumidores nos permitimos de vez en cuando. Además, como asegura el Dr. Jesús Moreno, también del Área de Nutrición de la SEEN, “la AFE de un alimento no debería llevarnos al error de simplificar sobre el hecho de que el consumo de cierta cantidad de un alimento puede ser neutralizado mediante una actividad física preestablecida. Además de la cantidad de energía que nos proporciona, es importante tener en cuenta la calidad de los nutrientes que aporta, ya sean macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas), como el contenido en vitaminas, minerales, fibras, etc.”.

Se trata, por tanto, de que la AFE sirva como herramienta adicional de utilidad en la lucha contra la obesidad y el sobrepeso, junto con la educación nutricional y otras medidas administrativas e, incluso, políticas que favorezcan el consumo de alimentos más sanos.

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