Este verano… ¡ahorra tiempo en la cocina utilizando conservas!

Con la llegada del verano y de las vacaciones, muchos de nosotros buscamos soluciones en la cocina que nos permitan comer de modo saludable, pero reduciendo el tiempo que pasamos preparando las recetas. y las conservas se pueden convertir en un aliado perfecto para lograrlo. Son sanas, nutritivas, cómodas y prácticas, por lo que reúnen todos los requisitos que buscamos para hacernos la vida más fácil en la cocina este verano.

Las conservas utilizan productos de la mejor calidad, seleccionados en su momento óptimo de consumo. Tal y como recogen fuentes de CICE, el Centro de Información de las Conservas Enlatadas, “las proteínas de las verduras, las frutas, los pescados, los mariscos y las carnes que se usan en las conservas mantienen su valor biológico intacto”. Además, el método de esterilización, completamente natural, mantiene intactas sus propiedades hasta el momento de consumo. “La rapidez del tratamiento térmico que se aplica y su técnica de esterilización aseguran el mantenimiento de las vitaminas y otros nutrientes originales de los productos”, añaden.

Son cómodas y prácticas, ya que no necesitan frío y se pueden llevar a cualquier lado, aspecto que las hace perfectas para las vacaciones de verano, ya que las podemos utilizar en infinidad de recetas fáciles estemos donde estemos, en la playa, en el campo o en la montaña.

Consejos a la hora de cocinar con conservas
Cuando vayamos a comprar conservas para utilizarlas en nuestras recetas estivales, nos será útil seguir estos consejos:

Fecha límite de consumo: a diferencia de otros productos, que cuentan con fecha de caducidad, en las conservas se rigen por una fecha de consumo preferente. ¿Qué quiere decir esto? Pues que, si consumimos los productos de la conserva después de esa fecha, no vamos a exponernos a ningún riego, ya que son perfectamente comestibles, pero no los vamos a encontrar en sus mejores condiciones organolépticas.

¿Cristal o lata? En realidad, el proceso de conservación es el mismo en ambos casos. La diferencia reside en que, en el caso del cristal, podemos ver el contenido interior y la presentación del producto. Por el contrario, las latas son más resistentes a golpes y desplazamientos, por lo que si lo que buscamos es cocinar con ellas en la residencia de la playa o en el camping en el que vamos a pasar las vacaciones, puede que nos convenga más llevar ese tipo de envase.

Conservas de pescado

• Si nos decantamos por las latas, comprobaremos que el envase no esté abombado, ya que puede significar que ha habido una alteración de algún tipo que haya comprometido la seguridad del producto que contiene.

Procurad limpiar el bote o lata de conserva antes de abrirlo. En el almacenaje han podido acumular suciedad que puede transmitirse al producto al abrirla.

• Buscad la calidad: como en cualquier otro producto, procuraremos elegir siempre las conservas de mejor calidad. En el caso de las conservas de pescado, por ejemplo, os recomendamos que os decantéis por aquellas conservadas en aceite de oliva.

• No tiréis el líquido de conservación, sobre todo en las conservas vegetales. En él se encuentra una parte importante de las vitaminas y los nutrientes y se puede utilizar para la elaboración salsas y caldos.

• Frías o calientes: las conservas ya han sido sometidas a un proceso térmico por lo que la mayoría de ellas las podemos comer frías, tal y como salen de la lata. Obviamente, en el caso de productos preparados en conserva, como platos de cuchara, carnes, etc., las calentaremos antes de consumir. Eso sí, cuando las calentemos tendremos en cuenta que son productos que ya están cocinados, por lo que necesitarán menos tiempo de preparación que los productos frescos.

¿En qué recetas las podemos utilizar?
Gracias a la diversidad de productos que encontramos en conserva, podemos utilizarlas en infinidad de platos.

Las conservas de pescado, en las que encontramos atún, bonito del norte, almejas, berberechos, erizos, mejillones, navajas, zamburiñas, anchoas, caballa, jureles, sardinas, sardinillas, calamares, chipirones o pulpo son perfectas para tomarlas como aperitivo o incluirlas en ensaladas, salteados de verduras, arroces rápidos o pastas.

Las conservas vegetales las podemos tomar aliñadas, en frío, como ensaladas, pero también como parte de recetas al horno, pizzas, salteados y revueltos con huevos, con arroces, etc.

Las conservas de carne nos permitirán preparar, de manera rápida, algunas recetas tradicionales, sin las largas esperas que supone la cocción de algunos productos cárnicos.

Y, por último, las frutas en conserva serán un ingrediente perfecto, por ejemplo, para preparar macedonias rápidas.

Así que ya sabéis, si este verano queréis ahorrar tiempo en la cocina, las conservas serán vuestro mejor aliado.

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