9 formas de preparar huevo: y tú… ¿cómo lo preparas?

El huevo es un alimento básico en nuestra dieta del que nunca nos cansamos en parte gracias a la amplia variedad de preparaciones que ofrece. Es un alimento nutritivo y esencial en la dieta, especialmente si hablamos de niños y adolescentes, así como mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Huevos

Su alto contenido en proteínas, vitaminas, minerales, ácidos grasos saturados e insaturados y otras sustancias importantes para la salud humana, como la colina (un componente esencial en diversos procesos metabólicos) lo convierte en un alimento muy recomendable dentro de una dieta equilibrada.

Un producto muy versátil
Los huevos son, además, un producto muy versátil en la cocina, ya que admiten múltiples formas de preparación, como vamos a ver:

Pasados por agua: para cocinar huevos pasados por agua necesitaremos una olla o cazo con agua hirviendo. Debemos sumergir –con cuidado para que no se rompa¬– el huevo y dejarlo cocer 3 minutos. Lo sacamos con cuidado, lo colocamos sobre una base adecuada y rompemos la parte superior de la cáscara. En el interior encontraremos la clara suavemente cuajada y la yema líquida. Un poco de sal y pimienta culminan la preparación, que debemos comer con cuchara dentro de la propia cáscara.

Huevos pasados por agua

Mollet: los huevos mollet son una variación de los huevos pasados por agua. El método de preparación es el mismo, pero los dejaremos cociendo 5 minutos en lugar de tres. Esto permitirá que podamos pelar el huevo, ya que la clara se queda más cuajada, mientras que la yema seguirá siendo aún líquida. Esta preparación es perfecta para acompañar ensaladas templadas, por ejemplo.

Duros: si no nos gusta que la yema quede líquida, la siguiente preparación son los huevos duros. Una vez más, el método es el mismo, pero el tiempo de cocción se alargará hasta los 11 minutos, de manera que, tanto la clara como la yema quedarán cuajadas. Esta preparación permite, además, cortarlos por la mitad, extraer la parte de la yema y rellenarlos con diferentes ingredientes.

Huevos duros

Poché o escalfados: después de estas tres preparaciones con cáscara, pasamos a los huevos escalfados, también conocidos como poché. Necesitaremos una olla o cazo con agua y vinagre y lo llevaremos a ebullición. Una vez hierva el agua, echaremos el huevo sin cáscara y, con ayuda de una espumadera, lo cocinaremos durante tres minutos. ¿El truco para que no se nos desparrame la clara? Antes de introducir el huevo, hacer un remolino en el agua con ayuda de una cuchara.

Huevos escalfados

Fritos: un buen aceite de oliva caliente en la sartén es lo único que hace falta para preparar unos huevos fritos, para algunos uno de los mayores placeres culinarios. Como todo, tiene su truco… Hay que procurar no romper la yema al echarlo en la sartén y, si echamos un poco de sal, lograremos que la clara cuaje mejor. El tiempo de cocinado y la cantidad y temperatura del aceite utilizado dependerá un poco de los gustos de cada comensal y de si los quiere con puntilla o sin ella.

Huevos fritos

Cocotte: los huevos en cocotte se preparan utilizando un recipiente adecuado, ya sea de cerámica o de silicona, untándolo en mantequilla, introduciendo dentro el huevo (sin cáscara) y poniéndolo en otro recipiente con agua caliente (tipo baño maría). Meteremos ambos recipientes en el horno (ya caliente) y los cocinaremos en torno a unos 6 minutos. Se pueden hacer solos o añadiéndoles otros recipientes, como jamón, bacon, crema de leche, etc.

Al plato: es una preparación similar a la cocotte, pero olvidándonos del baño maría y poniendo el recipiente, normalmente de barro, directamente sobre la bandeja del horno. Es habitual elaborar este plato añadiendo jamón, guisantes, queso, salsa de tomate y otros.

Revueltos: pasamos ya a las preparaciones con huevos batidos. Los huevos revueltos se cocinan batidos y con un poco de aceite en la sartén. La temperatura que tendremos que mantener será media/baja para evitar que se cuajen muy rápido y tendremos que moverlos constantemente con una cuchara de madera. Se pueden preparar solos, añadiendo sal y pimienta, o con otros ingredientes añadidos (desde carnes a verduras).

Huevos revueltos

Tortilla: para terminar, otro clásico, la tortilla. Para esta elaboración también necesitamos batir los huevos. Una vez más, nos encontramos con diferentes variedades, la más sencilla, la que conocemos como tortilla francesa. Para cocinarla sólo necesitamos un poco de aceite de oliva en un sartén antiadherente, que no esté muy caliente. Se echa el huevo batido, se espera a que empiece a cuajar un poco, y se va enrollando poco a poco. Pero también tenemos la variedad más española: la tortilla de patatas. Para elaborarla, primero tendremos que pelar y cortar en láminas finas la patata (y añadir, o no, cebolla picada –no queremos entrar en ese debate–), freírla en aceite de oliva caliente hasta que la patata quede blanda, escurrir el exceso de aceite y mezclar la patata con el huevo batido. Con ayuda de una sartén antiadherente y un poco de aceite de la fritura de las patatas se cuaja la tortilla, dando la vuelta con cuidado y con la ayuda de un plato o una tapa.

Tortilla de patatas

¿Con qué preparación te quedas?

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