Alcachofa: la verdura de moda esta primavera, ¿sabes prepararla?

Es saludable, se puede preparar de muchísimas formas y es una de las verduras de moda e imprescindibles esta primavera. Hablamos de la alcachofa. Si aún no la habéis convertido en protagonista de vuestros platos, atentos a este artículo porque, cuando la conozcáis un poco mejor, os va a faltar tiempo para acudir a la frutería más cercana a por ella.

Alcachofa

El cultivo de la alcachofa en España está documentado desde la época de los romanos y vivió un auge importante con la llegada de los árabes. Desde entonces hasta ahora, esta deliciosa hortaliza no ha dejado de cultivarse, hasta convertir a nuestro país en el segundo productor europeo. Hasta 16 provincias españolas, entre ellas Navarra, Murcia, Barcelona, Castellón, Valencia, Alicante, Almería, Málaga y Madrid, cultivan alcachofas hoy en día y algunas de ellas cuentan, incluso, con Denominación de Origen, como es el caso de la Alcachofa de Benicarló, o con Indicación Geográfica Protegida, como la Alcachofa de Tudela.

Perfectas para mantener un estilo de vida saludable
Las alcachofas poseen propiedades tónicas, diuréticas y digestivas, además de proteger el hígado y contribuir a reducir el colesterol. Son fuente de fibra y tienen muy pocas calorías (47 calorías por cada 100g), lo que las convierte en un alimento perfecto en las dietas de control de peso. Así que, si estáis en plena “operación bikini”, no dudéis en incluirlas en vuestras recetas.

El compuesto activo más importante que contienen las alcachofas es la cinarina, que tiene la propiedad de evitar la acumulación de grasa en el hígado, previene la formación de piedras en la vesícula biliar y regula la formación de colesterol, tal y como recoge la Asociación “Alcachofa de España”, entidad que centra sus esfuerzos en hacer visibles las bondades de un cultivo que forma parte de la cultura agronómica de nuestro país.

Cuentan, asimismo, con componentes fenólicos, que ayudan a cuidar el corazón, así como ácido cafeico, que estimula la formación y eliminación de bilis, con lo que se facilita la digestión de los alimentos más grasos. La inulina, también presente en esta hortaliza, ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre, sin olvidar que es muy baja en sodio, rica en proteínas y fibra y fuente de potasio y vitamina K.

Consejos de compra y conservación
En el mercado, encontraremos diferentes variedades de alcachofa, aunque todas ellas con las propiedades saludables que mencionábamos. Algunas son más alargadas, otras de un tono más morado y otras más redondas. Por ejemplo, las que ampara la IGP “Alcachofa de Tudela” pertenecen a la variedad “Blanca de Navarra”, que se caracteriza por tener una forma más redondeada y un orificio circular, debido a que sus hojas no terminan de cerrarse. Cuentan también con un tallo más largo, son muy tiernas y no tienen “vilanos”, es decir, los pequeños pelos que encontramos habitualmente dentro del corazón de la alcachofa.

Alcachofa

Sea cual sea la variedad elegida, procuraremos escoger siempre las más compactas, tersas, con las hojas bien formadas y de color verde claro. Para comprobar su frescura, solo tendremos que apretar la alcachofa cerca de nuestro oído: si escuchamos un pequeño crujido significará que la alcachofa es muy fresca.

Para conservarla en casa, procuraremos guardarla en una bolsa de plástico, cerrada, dentro de la nevera. De ese modo puede aguantar hasta una semana. Si hemos comprado variedades de alcachofa con el tallo largo se pueden mantener con éste sumergido en agua, como si fuesen flores en un florero. En cualquier caso, procuraremos no cortar el tallo hasta que las vayamos a cocinar para que se conserven frescas durante más tiempo.

Preparación
La alcachofa es una de las hortalizas más versátiles que existen y se puede incorporar a multitud de recetas, ya sea arroces, pastas, ensaladas, pasteles salados e, incluso, cócteles. Es habitual prepararlas fritas, asadas, estofadas (son carnes o con pescados y mariscos), al horno, prepararlas en conserva y, uno de nuestros favoritos, confitadas en aceite de oliva, a baja temperatura, para mantener todos los sabores exquisitos de esta verdura y lo mejor de nuestro oro líquido, y rematadas con unas escamas de sal.

Alcachofas con marisco

Cuando vayamos a prepararlas, quitaremos las hojas exteriores hasta que aparezcan las más tiernas (el corazón de la alcachofa), así como las partes más duras de la base y el tallo. Para algunas preparaciones, podemos mantener parte del tallo. Por la parte de arriba, cortaremos aproximadamente unos dos centímetros de las puntas, que también suelen estar más duras.

La alcachofa se oxida muy rápido, así que es conveniente tener preparado un bol con unas gotas de zumo de limón para ir sumergiendo las que ya estén limpias mientras hacemos lo propio con el resto. También es frecuente que dejen rastros en las manos, por lo que podemos utilizar unos guantes tipo látex a la hora de limpiarlas.

A partir de ahí, ya sea enteras o troceadas, solo nos quedará cocinarlas como más nos gusten. ¿Qué recetas conocéis vosotros para la verdura de moda?

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